LA VORÁGINE DEL CARBÓN.

La vorágine del Carbón: Asesina de Ecosistemas Estratégicos en Colombia.

Por: Liliana Guerrero Ramírez

Bocas de Ceniza Waterkeeper/Executive Director.

 


Pero a pesar de tener lo que tratadistas y expertos en Derecho han denominado la “Constitución Verde o Ecológica” y que la Honorable Corte Constitucional en sus líneas jurisprudenciales ha elevado el derecho al Medio Ambiente Sano y el derecho al Agua Potable a derechos fundamentales por conexidad con el derecho a la Vida Digna y a la Salud, y por ende puedan ser protegidos por vía de Acción de Tutela, los ecosistemas estratégicos colombianos están en peligro, entre ellos (humedales, manglares y páramos donde nacen cuerpos de aguas y acuíferos) debido al licenciamiento ambiental laxo de obras y proyectos que producen gran impacto ambiental especialmente en el sector de la minería, exploración y explotación de hidrocarburos.-

Nos referiremos concretamente al carbón, cuya explotación y transporte ha contribuido en la degradación de muchos ecosistemas de vital importancia en la costa norte colombiana, incluyendo especialmente los departamentos del César, Magdalena, Guajira y hoy por hoy amenazando seriamente al departamento del Atlántico.

 

En el César la extracción desmedida del carbón está acabando con grandes extensiones de tierra, departamento en el cual se encuentran establecidas grandes multinacionales, entre ellas Drummond y Glencore-Prodeco, quienes no han traído desarrollo sino grandes problemas sociales además de los ambientales, proyectándose que en menos de una década, en el César habrán superficies con grandes huecos o cráteres similares a la superficie lunar, con una extensión cuatro veces mayor a la extensión de la ciudad de Bogotá[1], sin mencionar la grave amenaza que se cierne sobre los cuerpos de agua y acuíferos que abastecen a las poblaciones del departamento. Los protocolos para el transporte del carbón no son efectivos, afectando gravemente la calidad del aire y contaminando seriamente las playas y el mar de la ciudad de Santa Marta, conocida como la bahía más hermosa de América.-

 

La locura por el carbón, continúa su recorrido llegando hasta la ciudad de Barranquilla, capital del Departamento del Atlántico, en donde el sector industrial viene ejerciendo presión sobre el gobierno central con el objeto de sacar del área Ramsar, el tajamar occidental del Río Magdalena a la altura de la desembocadura y proceder entonces a construir ya sin trabas legales el “superpuerto”, en el área de Bocas de Ceniza, (desembocadura en el mar Caribe del Río Magdalena), con el objeto de habilitarlo para la exportación de carbón y transportarlo ya no por tierra, sino por el Rio  Magdalena hasta el superpuerto para proceder a su exportación, estimándose exportar más de 22 toneladas de carbón al año, sólo por Barranqilla, en principio.

 

La Sociedad Portuaria Bocas de Ceniza, lidera esta nefasta iniciativa, poseyendo desde el año 2.008, estudios de factibilidad técnica y financiera elaborados por la compañía Louise Berger group; obra que podría superar los 220 millones de dólares; sin embargo no se conoce un estudio serio sobre el Estudio de Impacto Ambiental de este proyecto, que de conformidad con la legislación colombiana debe ser presentado ante el Ministerio de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible, por ser éste el competente para expedir licencias ambientales para puertos de gran calado.-  Según medios locales, ya se consiguieron inversionistas extranjeros para poder iniciar la construcción, entre ellos el Exim Bank de Estados Unidos, Mercuria Energy Group y la compañía India Inducia[2]. Cormagdalena- Corporación Regional Autónoma del Rio Grande de la Magdalena- entidad estatal encargada de otorgar concesiones sobre el Río Magdalena-, está interesada en lograr esta obra, ya que todavía se le adeuda la suma de 3 millones de dólares en contraprestación por el otorgamiento de la concesión efectuada en el año de 1998, mediante el contrato 00800, por la Superintendencia General de Puertos adscrita al Ministerio de Transporte, encargada en aquella época del otorgamiento de concesiones para puertos sobre el Río Magdalena.- Superados los problemas financieros por la sociedad portuaria Bocas de Ceniza S.A y el sector industrial de Barranquilla, se enfocan ahora en superar las trabas de tipo ambiental. Mediante la Ley 357 del 21 de enero de 1997, Colombia aprobó la “Convención relativa a los Humedales de Importancia Internacional Especialmente como Hábitat de Aves Acuáticas” suscrita en Ramsar el 2 de febrero de 1971, cuyo objeto es la conservación y uso racional de los humedales y sus recursos. Y  mediante el Decreto 3888 del 2.009, se modificó el decreto 224 del 2 de Febrero de 1.998, modificando los límites del humedal Ramsar del complejo Estuarino del Rio Magdalena-  Ciénaga Grande de Santa Marta, dentro del cual se encuentra la zona de la Ciénaga de Mallorquín, principal humedal del Departamento de Atlántico y uno de los más importantes de Colombia, que por estar en área Ramsar así como parte de la zona donde se pretende construir el superpuerto se convierten en obstáculos para que ambientalmente se le dé vía libre a dicha obra.

 

Razón para que propusieran la modificación nuevamente de los límites del área Ramsar, y el Decreto 3888 del 2.009 sea modificado excluyendo las áreas que impiden el desarrollo de la mega obra.

 

Falta poco para que se expida el nuevo decreto, siendo un secreto a voces que los industriales del Atlántico lograrán su propósito; sin embargo los ambientalistas estamos atentos para iniciar inmediatamente las acciones legales a las que haya lugar tratando de contener de alguna manera la catástrofe ecológica de grandes proporciones que se cierne sobre la Ciénaga de Mallorquín y el Río Magdalena en Bocas de Ceniza.-

[1]http://www.youtube.com/watch?NR=1&v=K18UxGhAukc&feature=endscreen

[2] http://elplaneta.co/article/superpuerto-de-aguas-profundas-en-barranquilla-ser%C3%A1-una-realidad

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