Barranquilla es considerada como una de las ciudades con mejor calidad de agua de Colombia, lo cual es discutible. La razón de fondo es que aproximadamente un poco más del 50% de las aguas residuales de la ciudad llegan directamente al río Magdalena sin ningún tratamiento. Esta situación se replica en la mayoría de municipios de Colombia, principalmente en la macrocuenca Magdalena-Cauca, alterando el normal desarrollo de los ecosistemas acuáticos de Colombia, así como la salud de las personas.
Por ello, es fundamental que el monitoreo de la calidad del agua se convierta en un proceso constante para alertar a las personas sobre la calidad del agua, y determinar si se cumplen los objetivos de calidad para garantizar la vida acuática, así como para determinar si la calidad del agua es apta para el contacto primario y secundario.
La deficiente calidad del agua en el río Magdalena y su contaminación con aguas residuales sin tratar y con metales pesados afecta tanto al río como a las aguas marinas y los humedales costeros que conforman nuestro patrimonio natural.
La Fundación realizó el monitoreo de la calidad del agua en el corredor minero del Departamento del Cesar. En este Departamento existen importantes minas de carbón a cielo abierto que son manejadas por grandes multinacionales que contaminan con el drenaje ácido de las minas las fuentes de agua superficiales y subterráneas. Los resultados evidencian que la calidad del agua para el consumo humano es deficiente. El análisis puede ser consultado en Publicaciones.
Los resultados de la investigación complementarán las acciones legales para exigir al gobierno central y gobiernos locales, siguiendo la legislación colombiana, cambios en la regulación de los usos del agua. Propendemos por un cambio que garantice un mayor control sobre las industrias contaminantes, reglas más estrictas en las normas de descarga según la actividad industrial; y el empoderamiento de los ciudadanos en defensa de sus derechos.